¿Qué pasa si Catastro y Registro no coinciden?

Hay una situación que aparece con bastante frecuencia cuando se prepara la venta de una vivienda:

El propietario aporta la nota simple del Registro de la Propiedad y allí aparecen, por ejemplo, 90 m².

Después consultamos Catastro y aparecen 105 m².

Y entonces surge la pregunta:

¿Cuál es la superficie correcta?

La respuesta no es tan sencilla como decir que “lo que pone en Catastro es lo que vale” o que “lo que dice el Registro es lo correcto”.

Son dos instituciones diferentes, con funciones diferentes, y una discrepancia entre ambas puede tener explicaciones muy distintas.

Por eso, antes de vender o comprar una vivienda en Asturias, es importante detectar estas diferencias y saber qué significan.
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Registro de la Propiedad y Catastro: ¿son lo mismo?

No. El Registro de la Propiedad tiene como finalidad principal dar publicidad a la situación jurídico-real de los inmuebles: quién figura como titular, qué derechos existen sobre la finca y qué cargas pueden afectarla.

El Catastro, por su parte, es un registro administrativo que contiene información sobre los bienes inmuebles, entre ella su localización, superficie, uso, características y representación gráfica.

Por eso, que una vivienda figure con una determinada superficie en Catastro y con otra diferente en Registro no significa necesariamente que uno de los dos esté “mal”.

Lo importante es averiguar por qué existe esa diferencia.
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¿Por qué pueden no coincidir?

Hay muchas situaciones posibles.

  1. Una modificación que nunca se reflejó correctamente

Puede haberse realizado una ampliación de la vivienda, un cerramiento de una terraza o alguna otra actuación que posteriormente haya quedado reflejada en Catastro pero no haya tenido el correspondiente reflejo registral.

En ese caso, no estamos simplemente ante una diferencia de números.

Hay que investigar qué se ha construido, cuándo se hizo y cuál es su situación jurídica y urbanística.

  1. Una diferencia histórica de medición

En viviendas y, especialmente, en fincas antiguas, podemos encontrar diferencias derivadas de las mediciones utilizadas en su momento.

No debemos olvidar que muchas propiedades se describieron registralmente hace décadas, con sistemas de medición y descripciones muy diferentes de los actuales.

  1. Diferencias entre superficie construida y superficie útil

Otra fuente habitual de confusión es comparar magnitudes diferentes.

Una escritura puede referirse a una determinada superficie construida, mientras que el propietario puede estar hablando de superficie útil.

Y Catastro puede utilizar sus propios datos descriptivos.

Antes de concluir que existe una discrepancia hay que comprobar qué superficie estamos comparando con cuál.

  1. Una parcela puede tener una superficie distinta

El problema también aparece con frecuencia en viviendas unifamiliares y propiedades con terreno.

Podemos encontrarnos con una finca registral que describe una determinada superficie de terreno y una parcela catastral que refleja otra.

En estos casos, la diferencia puede ser especialmente relevante porque puede afectar a los linderos y a la propia identificación física de la finca.

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Entonces, ¿qué superficie es la que cuenta?

Aquí tenemos que distinguir.

El Catastro no sustituye al Registro de la Propiedad.

Y tampoco podemos afirmar que, porque una superficie aparezca en Catastro, esa superficie esté automáticamente acreditada a efectos registrales o urbanísticos.

Pero tampoco debemos pensar que la información catastral carece de importancia.

Desde la reforma operada por la Ley 13/2015, la coordinación entre Registro y Catastro tiene un papel fundamental en la identificación gráfica de las fincas.

La Ley Hipotecaria permite incorporar al Registro la representación gráfica georreferenciada de la finca y, cuando esta queda inscrita, la superficie registral pasa a ser la resultante de dicha representación gráfica.

Por eso, cuando existe una discrepancia, hay que analizar el caso concreto y no limitarse a escoger uno de los dos datos.

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¿Qué significa que una finca esté “coordinada gráficamente” con Catastro?

Esta es una expresión que cada vez encontramos con más frecuencia en las notas simples y en la documentación registral.

La coordinación gráfica supone que la representación gráfica de la finca inscrita en el Registro se corresponde con la parcela catastral en los términos previstos por la legislación hipotecaria.

La Ley Hipotecaria establece que, cuando se incorpora la representación gráfica catastral y se acredita su correspondencia, el Registro hace constar expresamente que la finca ha quedado coordinada gráficamente con el Catastro.

Esto aporta una mayor precisión en la identificación física de la finca.

Y en una compraventa, especialmente cuando existen terrenos, parcelas o diferencias de superficie, es una cuestión que merece la pena comprobar.

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Un ejemplo práctico en Asturias

Imaginemos una casa en las afueras de Gijón.

En la escritura y en el Registro aparece:

Vivienda: 120 m² construidos.
Terreno: 1.000 m².

Sin embargo, al consultar Catastro aparecen:

Vivienda: 145 m².
Parcela: 1.250 m².

¿Podemos anunciar directamente la vivienda como una casa de 145 m² con 1.250 m² de parcela?

Yo no lo haría sin investigar antes el origen de la diferencia.

Habría que comprobar:

  • Qué superficie figura en el título.
  • Qué superficie aparece en el Registro.
  • Qué refleja exactamente Catastro.
  • La antigüedad de la construcción.
  • Si existen ampliaciones.
  • Si esas ampliaciones están legalizadas.
  • La información urbanística disponible.
  • La correspondencia gráfica de la parcela.
  • Y si existen posibles afecciones sobre los terrenos.

Porque una diferencia de superficie puede ser simplemente una cuestión descriptiva, pero también puede esconder una cuestión jurídica o urbanística que conviene solucionar antes de vender.

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¿Y si quiero vender la vivienda?

Aquí es donde estas diferencias adquieren especial importancia.

Cuando preparo una operación de compraventa, una de las cosas que considero fundamental es revisar la documentación antes de sacar la vivienda al mercado.

No esperar a encontrar el problema cuando ya tenemos comprador.

Porque si durante la operación descubrimos que:

  • Catastro refleja una superficie diferente.
  • La vivienda tiene más metros construidos de los que constan registralmente.
  • Existe una construcción que no aparece en el Registro.
  • La parcela no coincide con la finca registral.
  • Hay una discrepancia en los linderos.

podemos encontrarnos con una operación que se retrase o que requiera documentación adicional.

Y, dependiendo del caso, puede ser necesario estudiar una regularización registral, catastral o urbanística.

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¿Una diferencia de superficie impide vender?

No necesariamente.

Que Catastro y Registro no coincidan no significa automáticamente que la vivienda no pueda venderse.

Pero tampoco debemos minimizar la discrepancia.

Hay que estudiar qué diferencia existe, por qué se produce y qué consecuencias jurídicas puede tener.

En algunos casos será una cuestión fácilmente solucionable.

En otros, será necesario realizar una rectificación de superficie o incorporar la representación gráfica georreferenciada.

Y en otros puede existir un problema urbanístico que haya que analizar previamente.

La Ley Hipotecaria contempla distintos procedimientos para adaptar la descripción registral a la realidad física y gráfica de la finca, entre ellos los previstos en los artículos 199 y 201, dependiendo de las circunstancias.

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Especial atención a las viviendas con terreno

En Asturias encontramos muchas viviendas unifamiliares, casas tradicionales y propiedades con parcelas.

Y aquí recomiendo ser especialmente cuidadosos.

Cuando compramos una vivienda con terreno, no basta con mirar cuántos metros cuadrados aparecen en Catastro.

Hay que comprobar qué finca se está transmitiendo jurídicamente y cómo está identificada.

La existencia de una representación gráfica georreferenciada y su eventual coordinación con Catastro puede ser especialmente relevante para determinar con mayor precisión la ubicación y delimitación de la finca.

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¿Y qué ocurre si hay una construcción que aparece en Catastro pero no en Registro?

Este es otro supuesto muy habitual.

Por ejemplo, una vivienda consta registralmente con 100 m², pero Catastro refleja 140 m² porque existe una ampliación.

Aquí la pregunta no debería ser simplemente:

“¿Cómo hago para que el Registro ponga los 140 m²?”

Primero debemos preguntarnos:

“¿Esos 40 m² adicionales son legalizables y cuál es su situación jurídica y urbanística?”

Dependiendo de la antigüedad, las circunstancias de la construcción, la normativa urbanística aplicable y la documentación existente, las soluciones pueden ser diferentes.

Y aquí es donde una revisión jurídica previa puede evitar problemas durante la compraventa.

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Mi consejo como abogada y profesional inmobiliaria

Cuando un propietario me dice:

“No te preocupes, en Catastro aparecen todos los metros”, mi respuesta es:

“Vamos a comprobarlo.”

Porque una operación inmobiliaria segura empieza mucho antes de firmar las arras.

Antes de poner una vivienda a la venta, especialmente si es una casa con terreno, una vivienda antigua o una propiedad que ha sufrido reformas o ampliaciones, merece la pena revisar:

Registro + Catastro + realidad física + situación urbanística.

Cuando los cuatro elementos encajan, tenemos una operación mucho más sencilla.

Cuando no encajan, lo importante es detectar la discrepancia antes de que se convierta en un problema.

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En resumen

Que Catastro y Registro no coincidan no significa automáticamente que exista un problema, pero sí es una señal que debemos analizar.

No debemos limitar el análisis a preguntar cuál de los dos “tiene razón”.

Hay que determinar:

qué finca tenemos, qué superficie tiene realmente, cómo está descrita jurídicamente, qué refleja Catastro y cuál es su situación urbanística.

Y, sobre todo, hacerlo antes de firmar unas arras.

Porque cuando una discrepancia se detecta antes de poner la vivienda a la venta, normalmente tenemos tiempo para estudiarla y buscar una solución.

Cuando aparece después de haber firmado un contrato y con un comprador esperando para escriturar, la situación puede ser muy diferente.

¿Vender, alquilar o mantener? Lo que nos dicen los datos de ASOCIAS sobre el mercado inmobiliario asturiano

Por Katia Domingo | Abogada, profesional inmobiliaria y presidenta de ASOCIAS

Hay una pregunta que cada vez escucho más entre propietarios:

“Tengo una vivienda en Asturias… ¿qué hago con ella?”

Venderla, alquilarla, mantenerla como inversión, esperar unos años…

No existe una respuesta que sirva para todo el mundo.

Y precisamente por eso creo que es importante no dejarse llevar únicamente por cómo está el mercado en un momento determinado.

Porque vender puede ser una buena decisión para un propietario y una mala decisión para otro, incluso aunque tengan dos viviendas prácticamente iguales.

La clave está en conocer el valor de la vivienda, la rentabilidad que genera, las necesidades del propietario y sus objetivos a medio y largo plazo.

El mercado inmobiliario asturiano está poniendo esta decisión sobre la mesa

Desde ASOCIAS, la MLS inmobiliaria asturiana de la que tengo el honor de ser presidenta, seguimos de cerca la evolución del mercado a través de los datos que generan diariamente nuestras agencias asociadas.

Estos datos nos permiten tener una visión muy cercana de lo que está ocurriendo realmente en el mercado inmobiliario asturiano: qué viviendas tienen más demanda, cómo evolucionan los precios, cuánto tiempo permanecen en el mercado y qué buscan realmente los compradores.

Y lo que estamos viendo es un mercado con una demanda importante y una oferta que continúa siendo limitada en determinadas zonas y para determinados tipos de vivienda.

Esto está haciendo que muchos propietarios se encuentren ante una decisión difícil:

  • ¿Aprovecho el momento y vendo?

  • ¿Mantengo el inmueble y sigo obteniendo una renta?

  • ¿Espero a ver qué ocurre con el mercado?

Vamos a analizarlo.

1. Vender: ¿cuándo puede tener sentido?

Vender puede ser una buena opción cuando el propietario considera que ha llegado el momento de materializar el valor de su vivienda.

Por ejemplo, si tienes una vivienda que compraste hace años y su valor ha aumentado considerablemente, puedes plantearte convertir esa revalorización en liquidez.

Pero hay algo que considero fundamental:

No debemos decidir vender simplemente porque “los precios están altos”.

Hay que hacer números.

  • ¿Cuánto vale realmente la vivienda?

  • ¿Cuánto dinero quedaría después de impuestos y gastos?

  • ¿Existe una hipoteca pendiente?

  • ¿Qué alternativas tienes para invertir ese dinero?

  • ¿Necesitas liquidez?

  • ¿Tienes otros inmuebles?

  • ¿Y qué rentabilidad estás obteniendo actualmente por el alquiler?

Una vivienda puede tener un valor elevado y, sin embargo, no ser necesariamente el momento adecuado para venderla para ese propietario.

2. Alquilar: ¿cuándo puede ser una buena opción?

El alquiler puede ser interesante cuando tenemos una vivienda con buena demanda y conseguimos una rentabilidad razonable.

En Asturias existen mercados con una demanda de alquiler especialmente fuerte.

Gijón y Oviedo son dos ejemplos claros, pero no son los únicos.

También hay determinadas localidades costeras y zonas concretas donde la demanda puede ser muy interesante.

Pero cuidado: no debemos confundir una renta alta con una buena rentabilidad.

Para saber si una vivienda es una buena inversión hay que calcular la rentabilidad sobre el valor actual del inmueble, no únicamente sobre lo que nos costó comprarlo.

Imaginemos:

  • Compraste una vivienda hace años por 150.000 euros.

  • Ahora vale 250.000 euros.

  • La alquilas por 900 euros al mes.

Puede parecer una inversión fantástica porque ingresas 10.800 euros al año.

Pero si calculamos la rentabilidad sobre el valor actual, estamos hablando de un 4,32 % bruto antes de gastos, impuestos, mantenimiento, periodos sin alquiler y posibles incidencias.

Y aquí aparece una pregunta muy interesante:

¿Seguirías comprando hoy esa vivienda por 250.000 euros para obtener esa rentabilidad?

Si la respuesta es no, quizá haya llegado el momento de replantearse la inversión.

3. Mantener: una opción que muchas veces olvidamos

No todo es vender o alquilar.

También puede tener sentido mantener la vivienda.

Por ejemplo, si se trata de una vivienda familiar, una propiedad en una zona con buenas perspectivas o un inmueble que puede tener un uso futuro para nosotros o nuestros hijos.

En estos casos, quizá no exista una necesidad inmediata de vender ni de maximizar la rentabilidad del alquiler.

Pero incluso en este supuesto conviene revisar periódicamente la situación.

Porque mantener una vivienda también tiene costes:

  • IBI.

  • Comunidad.

  • Seguro.

  • Mantenimiento.

  • Reparaciones.

  • Posibles derramas.

  • Impuestos.

  • El coste de oportunidad del dinero que tenemos invertido en ella.

Una vivienda vacía durante años puede estar perdiendo oportunidades aunque su valor siga aumentando.

La pregunta más importante: ¿qué rentabilidad te está dando realmente?

Esta es una de las preguntas que más recomiendo hacerse.

No basta con saber cuánto cobras de alquiler.

Hay que conocer la rentabilidad neta.

Por ejemplo:

Ingresos anuales por alquiler

Menos:

  • IBI.

  • Comunidad.

  • Seguro.

  • Mantenimiento.

  • Reparaciones.

  • Periodos sin alquiler.

  • Otros gastos.

Y después habrá que tener en cuenta la fiscalidad correspondiente.

El resultado nos dará una imagen mucho más real de lo que estamos obteniendo por nuestro inmueble.

Y entonces podremos compararlo con otras alternativas.

¿Y si la vivienda está alquilada?

Aquí la decisión puede ser algo más compleja.

Como explicaba en una de mis últimas entradas, una vivienda alquilada se puede vender, pero hay que analizar previamente el contrato de arrendamiento y los derechos del inquilino.

La venta no significa automáticamente que el contrato desaparezca.

Por eso, antes de decidir vender, hay que estudiar:

  • Duración del contrato.

  • Prórrogas.

  • Renta.

  • Garantías.

  • Situación del inquilino.

  • Derechos de adquisición preferente.

  • Posibilidad de vender la vivienda con el contrato vigente.

  • Situación jurídica del inmueble.

En ocasiones, una vivienda alquilada puede ser incluso más atractiva para un comprador inversor.

Pero eso no significa que todos los propietarios deban venderla alquilada.

Hay que estudiar cada caso.

¿Y si tengo una vivienda heredada?

Aquí la decisión puede ser todavía más complicada.

Una vivienda heredada puede tener un enorme valor emocional, pero también puede generar gastos y conflictos si existen varios propietarios.

Cuando hay varios herederos, conviene hacerse algunas preguntas:

  • ¿Queremos mantener la vivienda entre todos?

  • ¿Queremos alquilarla?

  • ¿Alguno de los herederos quiere quedarse con ella?

  • ¿Sería más sencillo vender y repartir el dinero?

Y además hay que analizar la situación fiscal y jurídica antes de tomar una decisión.

En ocasiones, vender una vivienda heredada puede ser la solución más sencilla.

En otras, mantenerla como patrimonio familiar puede tener mucho sentido.

No existe una respuesta universal.

¿Y esperar?

Esta es probablemente la opción que más me preguntan:

“¿Espero un poco más porque creo que la vivienda seguirá subiendo?”

Puede ocurrir.

Pero nadie puede garantizarlo.

Y aquí hay algo importante:

Esperar también es una decisión de inversión.

Si decides no vender hoy una vivienda valorada en 300.000 euros, estás decidiendo mantener 300.000 euros invertidos en ese activo.

Por tanto, la pregunta no debería ser únicamente:

“¿Subirá más?”

Sino:

“¿Qué alternativa tengo para esos 300.000 euros y qué rentabilidad o utilidad me puede proporcionar?”

Cinco preguntas que yo me haría antes de decidir

Si tienes una vivienda en Asturias y no sabes qué hacer con ella, empezaría por estas cinco preguntas:

1. ¿Cuánto vale realmente hoy?

No cuánto pagaste.

No cuánto te gustaría obtener.

Cuánto está dispuesto a pagar actualmente el mercado.

2. ¿Qué rentabilidad obtengo si la alquilo?

Y, sobre todo, cuál es la rentabilidad neta, después de gastos.

3. ¿Necesito liquidez?

Puede parecer una pregunta obvia, pero es fundamental.

A veces mantener una vivienda tiene sentido patrimonialmente, pero vender puede permitir realizar otros proyectos o reducir deuda.

4. ¿Qué gastos y riesgos implica mantenerla?

Una vivienda no es un activo completamente pasivo.

Tiene mantenimiento, impuestos y riesgos asociados al alquiler si está arrendada.

5. ¿Qué haría con el dinero si la vendiera?

Esta es, para mí, una de las preguntas más importantes.

Porque vender una vivienda solo tiene sentido si sabemos qué vamos a hacer después con el dinero.

Lo que vemos en ASOCIAS

Una de las ventajas de trabajar diariamente dentro del mercado inmobiliario es que no solo observamos los anuncios.

Vemos las operaciones.

Desde ASOCIAS podemos analizar la evolución de las viviendas que entran en el mercado, la respuesta de los compradores, los tiempos de comercialización y las características de los inmuebles que generan mayor demanda.

Y esto es importante porque el precio anunciado no siempre cuenta toda la historia.

Una vivienda puede salir al mercado con un precio elevado y tardar meses en encontrar comprador.

Otra, correctamente posicionada, puede generar interés desde los primeros días.

Por eso, cuando un propietario me pregunta si es el momento de vender, mi respuesta no puede basarse únicamente en una cifra.

Hay que analizar su vivienda concreta y su mercado concreto.

No siempre vender es la mejor decisión. Y no siempre alquilar es la mejor inversión.

Esta es probablemente la conclusión que más me interesa transmitir.

Estamos acostumbrados a pensar que vender una vivienda es siempre una buena decisión cuando los precios suben.

Y también a pensar que alquilar siempre es mejor porque “la vivienda siempre sube”.

Ninguna de las dos afirmaciones es necesariamente cierta.

La decisión depende de la situación concreta de cada propietario.

Una vivienda en Gijón puede tener una estrategia diferente a una vivienda en un pequeño municipio asturiano.

Una vivienda heredada puede requerir una decisión diferente a una vivienda comprada como inversión.

Y una vivienda alquilada con un contrato antiguo puede tener una situación completamente distinta a una vivienda libre.

Mi consejo como abogada y profesional inmobiliaria

Antes de decidir qué hacer con una vivienda, yo analizaría tres cosas:

Valor + rentabilidad + situación jurídica.

Primero, conocer cuánto vale realmente.

Segundo, saber qué rentabilidad proporciona o podría proporcionar.

Y tercero, comprobar que jurídicamente no existe ningún condicionante que pueda afectar a la decisión.

Porque una vivienda no es solamente un inmueble.

Es un activo patrimonial.

Y tomar una decisión sobre él merece el mismo análisis que tomaríamos ante cualquier otra inversión importante.

En resumen

Si tienes una vivienda en Asturias y estás dudando entre vender, alquilar o mantenerla, no te quedes únicamente con la pregunta de si “el mercado está subiendo”.

  • Haz números.

  • Analiza el valor actual.

  • Calcula la rentabilidad.

  • Estudia la fiscalidad.

  • Revisa la situación jurídica.

  • Piensa qué objetivo quieres conseguir con ese inmueble.

Porque quizá la mejor decisión sea vender.

O quizá sea alquilar.

O quizá mantener.

La clave no está en hacer lo que hace todo el mundo, sino en saber qué decisión tiene más sentido para ti.

¿Cuánto vale mi vivienda en Asturias? 7 errores que pueden hacerte equivocarte con el precio.

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Si estás pensando en vender una vivienda en Asturias, probablemente la primera pregunta que te estés haciendo sea: “¿Cuánto vale realmente mi casa?”

Y aunque pueda parecer una pregunta sencilla, valorar correctamente una vivienda en Asturias requiere mucho más que buscar pisos parecidos en Internet.

El mercado inmobiliario asturiano tiene sus particularidades y, además, existen diferencias importantes entre Gijón, Oviedo, Avilés y el resto de municipios del Principado.

Porque el precio al que se anuncia una vivienda no es necesariamente su valor de mercado.

Y equivocarse en ese primer paso puede tener consecuencias importantes: perder tiempo, quemar la vivienda en los portales, recibir pocas visitas y, finalmente, terminar bajando el precio más de lo que hubiera sido necesario.

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Por eso hoy quiero hablar de algunos de los errores más frecuentes que veo a la hora de valorar una vivienda.

  1. Pensar que mi vivienda vale lo mismo que la del vecino.

Es probablemente el error más habitual.

“Mi vecino vende por 300.000 euros, así que la mía vale 300.000”.

Pero dos viviendas aparentemente similares pueden tener valores muy diferentes.

La planta, la orientación, las vistas, la distribución, el estado de conservación, la terraza, el ascensor, el garaje, la eficiencia energética o incluso la luz natural pueden marcar una diferencia importante.

Y hay algo todavía más importante:

¿La vivienda del vecino se ha vendido realmente por ese precio?

Porque una cosa es el precio al que se anuncia y otra el precio final de venta.

  1. Confundir precio de oferta con precio de mercado.

Los portales inmobiliarios son una herramienta muy útil, pero hay que saber interpretarlos.

Cuando buscamos viviendas similares a la nuestra, normalmente estamos viendo precios de oferta.

Es decir, lo que los propietarios piden.

Pero eso no nos dice necesariamente cuánto están dispuestos a pagar los compradores ni cuál será finalmente el precio de transmisión.

Por eso, valorar una vivienda únicamente comparándola con los anuncios que aparecen en Internet puede llevarnos a una conclusión equivocada.

  1. Pensar que todo lo que he invertido se suma al precio.

Este es otro clásico.

“Hace cinco años reformé la cocina y me gasté 30.000 euros.”

“Cambié todas las ventanas.”

“Puse un suelo nuevo.”

“Instalé aire acondicionado.”

Todo eso mejora la vivienda y, sin duda, puede aumentar su atractivo.

Pero el valor de una vivienda no se calcula sumando el dinero que hemos invertido en ella.

Una reforma puede hacer que nuestra casa sea más competitiva frente a otras viviendas, pero no significa necesariamente que podamos recuperar euro por euro todo lo invertido.

El comprador paga por lo que encuentra hoy, no por lo que al propietario le costó hace años.

  1. Poner un precio más alto “por si acaso”.

A veces el propietario piensa:

“Vamos a ponerla un poco más cara y siempre tendremos tiempo de bajar”.

Parece una estrategia prudente, pero puede ser un error.

Cuando una vivienda sale al mercado con un precio excesivo, puede quedarse fuera del radar de muchos compradores.

Y los primeros días son especialmente importantes.

Los compradores que están buscando activamente una vivienda conocen bastante bien el mercado y comparan continuamente las nuevas propiedades que aparecen.

Si nuestra vivienda está claramente por encima de las alternativas, probablemente pasarán a la siguiente.

Después pueden llegar las reducciones de precio, pero para entonces hemos perdido algo muy importante: el efecto de novedad.

Los primeros días son fundamentales. Es cuando más compradores están pendientes de las nuevas viviendas que salen al mercado.

  1. Pensar que siempre habrá alguien dispuesto a pagar más.

Cada vivienda tiene un comprador, pero eso no significa que exista un comprador dispuesto a pagar cualquier precio.

El comprador actual compara.

Mira varias viviendas, calcula los gastos de reforma, analiza la financiación y, en muchos casos, conoce perfectamente los precios de la zona.

Por eso, una vivienda correctamente valorada puede despertar interés rápidamente, mientras que otra exactamente igual, pero con un precio desproporcionado, puede permanecer meses en el mercado.

  1. No tener en cuenta la zona.

Cuando valoramos una vivienda, no basta con saber cuántos metros cuadrados tiene.

La ubicación importa muchísimo.

No vale lo mismo un piso de 90 metros cuadrados en una determinada zona de Gijón que otro de 90 metros en otra zona.

Y tampoco tiene la misma demanda una vivienda situada junto a determinados servicios, colegios, zonas comerciales o buenas comunicaciones que otra con características similares pero una ubicación diferente.

Incluso dentro de un mismo barrio puede haber diferencias importantes entre calles.

Por eso, una valoración profesional debe tener en cuenta el microentorno, no solamente el municipio.

Y esto es especialmente importante en Asturias, donde encontramos mercados inmobiliarios muy diferentes entre Gijón, Oviedo, Avilés, Siero, Llanera, Villaviciosa y otros municipios del Principado.

  1. Creer que el mejor precio es siempre el precio más alto.

Este es, quizá, el error que más me preocupa.

Porque cuando un propietario me dice: “Yo quiero sacar el máximo posible”, mi respuesta es siempre la misma:

“Por supuesto. Pero para sacar el máximo hay que saber cuál es la estrategia adecuada.”

El mejor precio no es necesariamente el precio más alto al que podemos anunciar.

Es aquel que consigue situar nuestra vivienda en el punto adecuado entre valor, demanda y competencia.

Porque vender una vivienda por 300.000 euros cuando realmente tiene una demanda de 280.000 puede ser mucho peor que venderla correctamente desde el principio.

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Entonces, ¿cómo sabemos cuánto vale realmente una vivienda en Asturias?

Una valoración inmobiliaria debe combinar diferentes factores.

Hay que estudiar:

– La ubicación.
– La superficie.
– La distribución.
– El estado de conservación.
– La planta.
– El ascensor.
– La orientación.
– Las vistas.
– La terraza o espacios exteriores.
– El garaje y el trastero.
– La eficiencia energética.
– Las características del edificio.
– Las viviendas actualmente en venta en la zona.
– La demanda existente.
– Y, sobre todo, qué está ocurriendo realmente en ese mercado.

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Pero hay algo que considero fundamental:

Una valoración no debería hacerse únicamente con una calculadora.

Hay que conocer el mercado.

Hay que saber qué tipo de comprador está buscando ese inmueble.

Y hay que entender cómo se está comportando la demanda.

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Una vivienda no tiene un precio: tiene una estrategia de venta.

Esta es una de las ideas que más me gusta transmitir a los propietarios.

Cuando decidimos vender una vivienda, no estamos simplemente poniendo una cifra en un portal inmobiliario.

Estamos diseñando una estrategia.

Tenemos que decidir a qué comprador queremos llegar, cómo vamos a presentar la vivienda, qué precio es competitivo y cómo vamos a posicionarla frente a las demás.

Y todo eso puede marcar la diferencia entre una vivienda que se vende rápidamente y otra que pasa meses anunciada.

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Mi consejo si estás pensando en vender.

Antes de poner precio a tu vivienda, intenta no cometer el error de dejarte llevar únicamente por lo que te gustaría obtener.

Es completamente normal querer vender al mejor precio posible.

Pero precisamente por eso es tan importante conocer cuál es el precio que el mercado está dispuesto a pagar.

Porque cuanto mejor conozcamos el mercado, más posibilidades tendremos de tomar una buena decisión.

Y si estás pensando en vender una vivienda en Asturias, especialmente en Gijón, mi recomendación es que hagas una valoración profesional antes de decidir el precio de salida.

No se trata de vender barato.

Se trata de vender bien.

Y para vender bien, primero hay que saber cuánto vale realmente tu vivienda en Asturias.

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¿Quieres saber cuánto vale tu vivienda?

Si estás pensando en vender y quieres conocer el valor real de mercado de tu vivienda, estaré encantada de ayudarte a analizarla y estudiar su posición frente a las propiedades que actualmente compiten con ella.

 

En las últimas semanas he recibido muchas consultas sobre las zonas tensionadas. La mayoría giran en torno a una misma pregunta: ¿servirán realmente para facilitar el acceso a la vivienda?

Después de muchos años trabajando en el mercado inmobiliario, mi respuesta es clara: creo que no.

Y quiero explicar por qué.

No escribo estas líneas desde una perspectiva política ni ideológica. Lo hago desde la experiencia de quien lleva años acompañando a propietarios e inquilinos, negociando contratos y viviendo de cerca la realidad del mercado.

Como presidenta de la Unión de Inmobiliarias de Asturias y también como agente inmobiliaria, hablo cada día con personas que buscan una vivienda en alquiler y con propietarios que dudan si poner la suya en el mercado.

Y todos coinciden en algo: cada vez hay menos oferta.

El verdadero problema

Cuando hablamos del alquiler solemos centrar el debate en el precio.

Pero, desde mi punto de vista, el verdadero problema es otro: faltan viviendas disponibles.

Cada vez que un propietario decide vender en lugar de alquilar, mantener la vivienda vacía o destinarla a otro uso, desaparece una oportunidad para una familia que busca un hogar.

Mientras la demanda aumenta y la oferta disminuye, el resultado es inevitable: los precios siguen sometidos a una fuerte presión.

La confianza también importa

Muchos propietarios me trasladan las mismas preocupaciones:

  • El miedo al impago.
  • Los largos procedimientos para recuperar la vivienda.
  • Los continuos cambios legislativos.
  • La incertidumbre sobre las obligaciones que deberán asumir en el futuro.

No se trata únicamente de rentabilidad.

Se trata de confianza.

Y, sin confianza, resulta muy difícil convencer a más propietarios para que alquilen sus viviendas.

Regular precios no crea viviendas

Limitar el precio del alquiler puede parecer una solución rápida.

Pero una vivienda que no sale al mercado seguirá sin estar disponible, aunque exista un precio máximo.

Si queremos que haya más alquiler asequible, primero necesitamos que existan más viviendas destinadas al alquiler.

¿Qué medidas creo que ayudarían?

En mi opinión, el camino pasa por incentivar la oferta.

Eso significa ofrecer seguridad jurídica, agilizar los procedimientos en caso de incumplimiento, fomentar la rehabilitación de viviendas vacías y reforzar la colaboración entre la Administración y los profesionales del sector.

Los propietarios no deberían sentirse señalados. Al contrario, deberían encontrar razones para volver a confiar en el alquiler como una opción segura.

Mi reflexión final

Estoy convencida de que todos compartimos el mismo objetivo: facilitar el acceso a la vivienda.

La diferencia está en cómo conseguirlo.

Desde mi experiencia, el mercado necesita más viviendas disponibles, mayor seguridad jurídica y políticas que animen a los propietarios a alquilar.

Porque, sin una oferta suficiente, no habrá un mercado equilibrado.

Y esa es, probablemente, la mayor urgencia que tenemos hoy.

Desde que se han declarado las primeras zonas de mercado residencial tensionado en Asturias, una de las preguntas que más escucho en mi despacho es:

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¿Cuánto puedo pedir de alquiler por mi vivienda?

La respuesta depende de varios factores y, en muchos casos, no es la que esperan los propietarios.

Muchas personas creen que basta con saber si una vivienda está situada en una zona tensionada, pero la realidad es que la renta máxima dependerá de varios factores: si ha existido un contrato anterior, si el propietario es o no gran tenedor y de la normativa aplicable a esa zona.

En esta guía te explico, de forma práctica y con ejemplos, cómo funciona la regulación.

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Lo primero: ¿está mi vivienda en una zona tensionada?

Lo primero que debes comprobar es si tu vivienda se encuentra dentro de una zona declarada oficialmente como mercado residencial tensionado.

Si la respuesta es no, podrás fijar la renta conforme a las reglas generales de la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Si la respuesta es sí, deberás analizar los siguientes supuestos.

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A fecha de hoy, 30 de julio de 2026, las zonas de mercado residencial tensionado oficialmente publicadas y en vigor en Asturias son las siguientes:

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1. Gijón
· Barrio de La Arena.
· Barrio de Cimadevilla.
2. Avilés
· Barrio de La Magdalena.
3. Gozón
· Luanco.
4. Llanes
· Núcleo de Llanes.
· Núcleo de Posada de Llanes.
· Núcleo de Nueva.
· Poo.
· Barro.
· Celorio.
5. Cabrales
· Núcleo de Arenas de Cabrales.
· Núcleo de Poo.

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Estas declaraciones tienen una vigencia inicial de tres años, salvo que sean prorrogadas o modificadas conforme a la ley

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Una vez comprobado que la vivienda se encuentra en una zona tensionada, hay tres situaciones distintas que determinarán cómo debe fijarse la renta:

Situación ¿Cómo se fija la renta?:

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Existe un contrato de alquiler de vivienda habitual en los últimos cinco años.

Como regla general, la nueva renta no podrá superar la del contrato anterior actualizada mediante el IRAV, salvo los incrementos expresamente permitidos por la ley.

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No existe contrato anterior y el propietario es gran tenedor

La renta deberá fijarse conforme al Sistema Estatal de Índices de Referencia del Precio del Alquiler.

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No existe contrato anterior y el propietario no es gran tenedor

En las zonas tensionadas declaradas en Asturias, también deberá acudirse al Sistema Estatal de Índices de Referencia para determinar la renta inicial, conforme a la resolución de declaración de dichas zonas.

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Supuesto 1. Existe un contrato anterior

Imaginemos que una vivienda estaba alquilada por 850 € al mes y el contrato finalizó hace unos meses.

¿Puede el propietario volver a alquilarla por 1.050 €?

Como regla general, no.

La nueva renta no podrá superar la del contrato anterior actualizada mediante el IRAV, salvo que concurran alguno de los supuestos que permiten un incremento legal, como determinadas actuaciones de rehabilitación, mejoras de eficiencia energética, accesibilidad o los casos previstos expresamente por la normativa.

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Supuesto 2. No existe contrato anterior y el propietario es gran tenedor

Si la vivienda no ha estado alquilada como vivienda habitual durante los últimos cinco años y el propietario tiene la condición de gran tenedor, la renta inicial deberá determinarse utilizando el Sistema Estatal de Índices de Referencia del Precio del Alquiler.

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Supuesto 3. No existe contrato anterior y el propietario no es gran tenedor

Este es, probablemente, el supuesto que más dudas genera.

Muchos propietarios creen que, al no ser grandes tenedores, pueden fijar libremente el precio del alquiler.

Sin embargo, en las zonas tensionadas declaradas en Asturias esto no es así.

Cuando una vivienda no ha estado arrendada como vivienda habitual durante los cinco años anteriores, la renta inicial también deberá fijarse utilizando el Sistema Estatal de Índices de Referencia, aunque el propietario no tenga la condición de gran tenedor, conforme a la regulación aplicable a las zonas tensionadas declaradas en nuestra comunidad.

Por ello, antes de anunciar una vivienda es imprescindible comprobar qué régimen resulta aplicable.

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¿Dónde puedo consultar el índice de referencia?

El Ministerio de Vivienda dispone de una herramienta oficial para consultar el Sistema Estatal de Índices de Referencia del Precio del Alquiler.

Para realizar la consulta necesitarás, normalmente:

* La referencia catastral o la dirección del inmueble.
* La superficie de la vivienda.
* Determinadas características del inmueble que solicita la propia aplicación.

La herramienta mostrará un rango de rentas de referencia para esa vivienda.

Antes de fijar el precio del alquiler conviene realizar esta consulta y conservar el resultado junto con la documentación del contrato.

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Errores que veo con más frecuencia

En mi trabajo diario sigo encontrando errores que pueden evitarse con un buen asesoramiento:

* Pensar que basta con saber si una vivienda está en una zona tensionada.
* Creer que todos los pequeños propietarios pueden fijar libremente la renta.
* No comprobar si existió un contrato de alquiler en los cinco años anteriores.
* No consultar el Sistema Estatal de Índices de Referencia antes de anunciar la vivienda.
* Confundir la actualización anual mediante el IRAV con la determinación de la renta inicial.

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Mi consejo

La regulación actual es mucho más compleja que hace unos años.

Por eso, antes de anunciar una vivienda o firmar un contrato, merece la pena revisar cada caso concreto.

Una decisión incorrecta al fijar la renta puede tener importantes consecuencias jurídicas y económicas.

En un próximo artículo compartiré mi opinión personal sobre las zonas tensionadas y explicaré por qué considero que la solución al problema del acceso a la vivienda pasa, sobre todo, por aumentar la oferta de alquiler y generar confianza entre los propietarios.

 

Tal y como os explicaba en esta entrada del blog, vuestra casa se puede registrar aunque no haya tenido licencia para construirse. O bien podéis registrar parte de ella, por ejemplo, la planta de arriba que no teníais en la licencia de construcción.

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Sin embargo, esto tiene consecuencias legales. El Registro de la Propiedad, una vez que recibe la escritura de obra nueva por antigüedad, tiene la obligación de notificar al Ayuntamiento en el que radica el inmueble. Y el Ayuntamiento puede revisar si la construcción cumple con el Plan de Ordenación Urbana actual. Porque puede ser que antiguamente la finca, por ejemplo, fuera edificable o hubiera otro plan urbanístico y cumpliera con las condiciones, y, sin embargo, actualmente puede incumplirlas.

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La mayor parte de las obras nuevas por antigüedad son construcciones antiguas que se hicieron sin licencia y que, por el paso del tiempo (más de 4 años para que haya prescripción), se han consolidado. Son construcciones que no obtuvieron licencia en su momento, en las que no hay escritura de obra nueva. La mayor parte se quieren poner a la venta en la actualidad y sus propietarios “se dan cuenta” de que no están escrituradas ni tienen inscripción registral. Muchos confunden, además, el hecho de que, si está en el Catastro y pagan por ella, piensan que como tiene IBI y el Catastro la tiene inscrita, ya es legal… Pues siento decir que no es así.

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Tal y como os comentaba, hay que hacer escritura en el notario por antigüedad y llevarla al Registro de la Propiedad. Y el siguiente paso del que vamos a hablar hoy es la contestación del Ayuntamiento.

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El Ayuntamiento revisa la construcción y la declara FUERA DE ORDENACIÓN si no cumple con la normativa actual de ordenación urbana. Suele llegar por carta certificada a la vivienda y suele asustar bastante. Por lo que hay que tener mucho cuidado si vendéis justo después de hacer una escritura de este tipo, porque puede llegar al nuevo comprador la notificación de fuera de ordenación, y puede considerarse vicio oculto si no fue informado de tal extremo.

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¿Que significa «fuera de ordenación»?

La obra era legal, pero ha cambiado el planeamiento y ahora queda disconforme con la ordenación urbana.

¿Que significa «situación asimilada a fuera de ordenación»?

La obra siempre fue ilegal, pero ha prescrito la acción de la Administración para el restablecimiento de la legalidad urbanística.

¿Que consecuencias tiene?

1.- El Ayuntamiento no podrá derribarla porque han pasado los plazos legales de prescripción (normalmente 4 años), salvo en casos como en costas, donde no hay prescripción.

2.- Podrás hacer obras de mera conservación, aquellas obras que no perturben el paisaje, la seguridad o la salubridad.

3.- No podrás realizar obras de reforma, ampliación ni de consolidación en lo ilegalmente construido.

 

Si quieres más información o necesitas que revise tu documentación para inscribir tu casa que no está escriturada, llámame.

 

 

¿Has vendido tu casa y crees que todo ha terminado? Piénsalo otra vez…

Firmar la escritura de compraventa no siempre es el final. Si tu casa tenía hipoteca, aún queda un paso crucial: cancelar la hipoteca en notaría y en el registro de la propiedad. Saltártelo puede traer problemas que nadie quiere tener.

Te voy a contar cómo funciona, por qué suele generar sorpresas… y cómo evitarlas.

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  •  El paso que muchos olvidan: cancelar la hipoteca

Suena sencillo, pero es fundamental:
• Pide al banco un certificado de deuda actualizado a la fecha de la venta.
• Asegúrate de que el comprador haga la transferencia directa a la cuenta del préstamo, para que el dinero sirva para cancelar la hipoteca.
• Paga la escritura de cancelación al notario y que se inscriba en el registro de la propiedad.

Si no lo haces, tu hipoteca seguirá apareciendo como activa… y eso puede dar problemas en el futuro.

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  •  Provisiones bancarias: la trampa de los números grandes

Cuando el comprador necesita hipoteca, los bancos suelen pedir provisiones de fondos para cubrir la cancelación:
• Coste real del trámite: unos 600 €
• Provisiones bancarias que pueden pedir: más de 1.800 €

Algunos bancos prometen devolver la diferencia… pero la realidad es que no siempre pasa. Resultado: gastos inesperados, conflictos y estrés innecesario.

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  •  Comprador sin hipoteca: la venta más tranquila

Si el comprador paga al contado, el proceso es mucho más simple:
• Depositas unos 600 € en notaría, que cubren la cancelación notarial y registral.
• La notaría se encarga de todo gracias a su gestoría interna, evitando sorpresas y dolores de cabeza.

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  • Conocer los gastos te da tranquilidad

Saberlo antes te permite:
• Evitar sorpresas desagradables y gastos inesperados.
• Evitar conflictos con compradores y bancos.
• Cerrar la venta de forma tranquila, clara y transparente.

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 Consejo final: anticipar estas provisiones es como tener un seguro de tranquilidad. Lo que gastes en gestión ahora, te ahorrará problemas, estrés y malentendidos después.

¿Es buen momento para vender tu vivienda en Asturias? 6 razones por las que sí:

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Parece que en Asturias estamos viviendo la tormenta perfecta en el mercado inmobiliario. ¿En qué consiste exactamente? Hay varios factores que confluyen, y quiero sintetizarlos para explicar por qué considero que este es, probablemente, el mejor momento para poner tu vivienda en venta.

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Antes de entrar en detalle quiero dejar algo claro: no se trata de animar a nadie a vender por vender. Si estás a gusto en tu casa y tu situación familiar es estable, no existe ningún motivo para cambiar. La vivienda implica emociones, rutinas y seguridad. Cuando alguien me pregunta si es buen momento para vender, siempre respondo lo mismo: primero hay que valorar el impacto personal y familiar.

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De hecho, este será tema para otro artículo, porque vender sin un objetivo claro no suele ser buena idea. Implica impuestos, decisiones y situaciones que generan estrés. Como me decía recientemente un cliente: “una mudanza me ha hecho envejecer diez años”.

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  • Ahora bien, si tienes una propiedad que no utilizas, que ya no encaja con tus necesidades o simplemente no sabes qué hacer con ella, estos factores te interesan:
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1. Los precios de mercado están en máximos históricos

En ciudades como Gijón, ya estamos en niveles similares —e incluso superiores, según zonas— a los previos a la crisis de 2007. No ocurre en todos los inmuebles, pero en muchos casos hablamos de precios que hace años eran impensables.

Todo indica que los precios seguirán subiendo, aunque más lentamente. Y lo más relevante: no hay señales de bajadas a corto plazo. Si quieres obtener el mejor rendimiento por tu vivienda, ahora es cuando.

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2. Hipotecas muy competitivas

Hoy existen hipotecas —incluso a tipo fijo— con condiciones excepcionales. Esto facilita que más compradores puedan financiarse y asumir precios más altos de compra, lo que beneficia directamente al vendedor.

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3. Alquileres caros y poca oferta

El mercado del alquiler en Asturias está tensionado: precios altos, escasez de viviendas y familias buscando opciones que no encuentran. Esto provoca una consecuencia clave:

Comprar resulta, en muchos casos, más rentable que alquilar, lo que incrementa la demanda de vivienda en venta y acelera las operaciones.

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4. Compradores de fuera de Asturias

Desde la pandemia, se ha disparado el número de compradores procedentes de otras regiones por motivos como:
• Clima más amable que en Madrid o el sur de España
• Trabajo en remoto y nuevas prioridades
• Mejores comunicaciones, incluido el AVE
• Precios más accesibles que en grandes ciudades

Este tipo de comprador ha llegado para quedarse, y está dispuesto a pagar por calidad de vida.

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5. Escasez de obra nueva

Los costes de construcción, la falta de mano de obra y la lentitud administrativa están retrasando la entrega de vivienda nueva. Resultado:

➡️ Quien quiere comprar ya mira vivienda usada
➡️ Hay menos competencia
➡️ Tu propiedad vale más

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6. Cambios en los estilos de vida

Desde la pandemia, buscamos más espacio, mejor luz, zonas exteriores, teletrabajo y tranquilidad. Y Asturias tiene todo eso.

Si tu vivienda ofrece algo diferencial —terraza, garaje, jardín, vistas, buena ubicación—, estás ante un producto estrella.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
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Conclusión

No es un único motivo. Son seis factores muy potentes que coinciden en el tiempo: precios altos, financiación accesible, demanda creciente, poca oferta y un interés real por vivir en Asturias.

Si estás pensando qué hacer con tu vivienda, este puede ser el mejor momento para vender en muchos años.

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¿Quieres saber cuánto vale tu vivienda hoy?

Puedo ayudarte con una valoración real basada en datos actualizados del mercado asturiano. Sin compromiso. Solo tienes que escribirme y lo vemos juntos.
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Cuidado al donar una vivienda: impuestos que quizá no conocías

La semana pasada atendí a una clienta que quería donar una vivienda a su hijo. Me pedía ayuda para valorar la propiedad y, sobre todo, para entender los impuestos que tendría que pagar.

Muchos creen que solo existe el impuesto de donaciones, pero en Asturias hay tres impuestos que conviene conocer antes de tomar cualquier decisión.

 

1️⃣ Impuesto de Donaciones
• En Asturias, el donatario paga un 2 % si la donación es inferior a 150.000 €.
• Es el impuesto más conocido y esperado.

Aunque sea relativamente bajo, no es el único coste fiscal que hay que considerar.

 

2️⃣ Plusvalía municipal
• La plusvalía la paga el donante y se liquida en el Ayuntamiento donde está el inmueble.
• Calcula la plusvalía generada desde que adquiriste la vivienda.

Formas de cálculo:
• Método real: Diferencia entre precio de compra y valor en la donación × porcentaje del valor catastral del terreno.
• Método objetivo: Basado en el valor catastral actualizado anualmente del terreno desde la compra hasta la donación.

Si la plusvalía real es inferior al método objetivo, se puede aplicar la real.

📌 Para ver un ejemplo completo del cálculo en Asturias: Nuevo cálculo de plusvalía municipal en Asturias

 

3️⃣ Ganancia patrimonial en la renta
• Aunque el donante no reciba dinero, Hacienda considera que ha transmitido un inmueble con mayor valor.
• Por eso, debe declarar ganancia patrimonial en la renta del año siguiente.

Tarifas aproximadas:
• Hasta 6.000 € → 19 %
• Entre 6.000 € y 50.000 € → 21 %
• Entre 50.000 € y 200.000 € → 23 %
• Más de 200.000 € → 26 %

Este impuesto suele ser el que más sorprende, porque muchos piensan que donar sin recibir dinero no genera obligaciones fiscales.

 

💡 Resumen y recomendación

Donar una vivienda no es tan sencillo como parece. Antes de tomar cualquier decisión:
• Revisa todos los impuestos implicados
• Calcula la plusvalía y la posible ganancia patrimonial
• Evalúa otras alternativas que puedan ser más ventajosas

 

📩 ¿Quieres evitar sorpresas con Hacienda?

Si estás pensando en donar un inmueble, puedo asesorarte para buscar la solución más eficiente y segura, revisando todos los impuestos y protegiendo tu patrimonio.

Contáctame y lo vemos juntos.

En Asturias hay muchas fincas y casas alrededor de los núcleos urbanos; incluso muchas se califican como rústicas, pero son edificables porque se encuentran dentro de un núcleo rural, y muchas se pueden incluso parcelar.

Y por ello tenemos mucho trabajo, porque la mayoría de las parcelas no tienen bien inscritas las medidas. La realidad física no coincide con el Catastro ni con la escritura. Es verdad que el Catastro, de un tiempo hacia aquí, ha intentado coordinar la realidad física y, con drones, ha medido conforme a lindes. Por eso encontramos, sobre todo en los núcleos urbanos, alguna parcela que coincide con el Catastro. La cosa se complica en áreas rústicas, donde las fincas no están deslindadas o bien no tienen cierres.

Para tener una medida real de la parcela, lo primero es contratar un informe topográfico.

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  • Si esta medida real coincide con la superficie catastral, tenemos tres caminos:

1️⃣ Que la medida real conforme al topográfico y al Catastro sea inferior al 5 % de la superficie registral. En este caso, basta con mencionar tal extremo en la escritura, y el registrador lo inscribirá.

2️⃣ Que la diferencia sea inferior al 10 % de la superficie registral. En este caso, solo necesitamos incorporar la certificación catastral.

3️⃣ Que la diferencia sea superior al 10 % de la superficie registral. En este caso, debemos acudir al procedimiento del artículo 199 de la Ley Hipotecaria.

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  • Si la medida real no coincide con la catastral, debemos coordinar primero el Catastro, y nos regiremos por el artículo 199 de la Ley Hipotecaria.

    Yo suelo realizar este procedimiento en la notaría: se hace una escritura de rectificación de cabida y se solicita al Catastro la modificación de la base gráfica catastral. Se necesita un informe topográfico, el informe de validación gráfica catastral positivo y sus georreferencias.

    El notario tiene la obligación de notificar a los colindantes de la finca. Se les envía una comunicación por burofax y disponen de 20 días para manifestar si están de acuerdo o no. Pueden considerarse afectados, sobre todo cuando los lindes no están cerrados y existen discrepancias.

    Si esto sucede, hay que tener cuidado, porque será necesario llegar a un acuerdo con el colindante para poder inscribir nuestra medición, o bien acudir a un deslinde, que puede acabar en el juzgado. Si nadie se opone, la notaría lo remite al Catastro, y este cambia automáticamente la base gráfica para que coincida con la medida real.

    A continuación, se lleva al Registro de la Propiedad. Así, ya tendremos la misma superficie en los tres sitios: Catastro, escritura y Registro de la Propiedad.

 

Si necesitáis ayuda, no dudéis en escribirme, estaré encantada de ayudaros.