Las zonas tensionadas no solucionarán el problema del alquiler (y te explico por qué)

 

En las últimas semanas he recibido muchas consultas sobre las zonas tensionadas. La mayoría giran en torno a una misma pregunta: ¿servirán realmente para facilitar el acceso a la vivienda?

Después de muchos años trabajando en el mercado inmobiliario, mi respuesta es clara: creo que no.

Y quiero explicar por qué.

No escribo estas líneas desde una perspectiva política ni ideológica. Lo hago desde la experiencia de quien lleva años acompañando a propietarios e inquilinos, negociando contratos y viviendo de cerca la realidad del mercado.

Como presidenta de la Unión de Inmobiliarias de Asturias y también como agente inmobiliaria, hablo cada día con personas que buscan una vivienda en alquiler y con propietarios que dudan si poner la suya en el mercado.

Y todos coinciden en algo: cada vez hay menos oferta.

El verdadero problema

Cuando hablamos del alquiler solemos centrar el debate en el precio.

Pero, desde mi punto de vista, el verdadero problema es otro: faltan viviendas disponibles.

Cada vez que un propietario decide vender en lugar de alquilar, mantener la vivienda vacía o destinarla a otro uso, desaparece una oportunidad para una familia que busca un hogar.

Mientras la demanda aumenta y la oferta disminuye, el resultado es inevitable: los precios siguen sometidos a una fuerte presión.

La confianza también importa

Muchos propietarios me trasladan las mismas preocupaciones:

  • El miedo al impago.
  • Los largos procedimientos para recuperar la vivienda.
  • Los continuos cambios legislativos.
  • La incertidumbre sobre las obligaciones que deberán asumir en el futuro.

No se trata únicamente de rentabilidad.

Se trata de confianza.

Y, sin confianza, resulta muy difícil convencer a más propietarios para que alquilen sus viviendas.

Regular precios no crea viviendas

Limitar el precio del alquiler puede parecer una solución rápida.

Pero una vivienda que no sale al mercado seguirá sin estar disponible, aunque exista un precio máximo.

Si queremos que haya más alquiler asequible, primero necesitamos que existan más viviendas destinadas al alquiler.

¿Qué medidas creo que ayudarían?

En mi opinión, el camino pasa por incentivar la oferta.

Eso significa ofrecer seguridad jurídica, agilizar los procedimientos en caso de incumplimiento, fomentar la rehabilitación de viviendas vacías y reforzar la colaboración entre la Administración y los profesionales del sector.

Los propietarios no deberían sentirse señalados. Al contrario, deberían encontrar razones para volver a confiar en el alquiler como una opción segura.

Mi reflexión final

Estoy convencida de que todos compartimos el mismo objetivo: facilitar el acceso a la vivienda.

La diferencia está en cómo conseguirlo.

Desde mi experiencia, el mercado necesita más viviendas disponibles, mayor seguridad jurídica y políticas que animen a los propietarios a alquilar.

Porque, sin una oferta suficiente, no habrá un mercado equilibrado.

Y esa es, probablemente, la mayor urgencia que tenemos hoy.

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